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Cuarta edición

César Ibañez París y Jabi Santa Cruz Agirre, ganadores del cuarto premio de poesía Blas de Otero-Villa de Bilbao

El jurado destaca de “La ruta de la sed” -obra premiada en castellano-, las alternancias rítmicas y el buen manejo del lenguaje simbólico y metafórico, en un poemario que conjuga ternura y vigor para dar lugar a una obra en la que la poesía nunca deja de estar en contacto con la vida.

De “Baso ilun itoan”, galardonada en la modalidad de euskera, el jurado ha destacado su lenguaje rico, preciso y de gran musicalidad.

Bilbao, a 20 de enero de 2012. La cuarta edición del Premio de Poesía Blas de Otero-Villa de Bilbao ha recaído en la obra “La ruta de la sed” del escritor afincado en Soria César Ibáñez París. En la modalidad de euskera, el premio ha sido para el poemario “Baso ilun itoan” del autor vizcaíno Jabi Santa Cruz Agirre. El certamen ha triplicado este año el número de participantes, con un total de 241 trabajos presentados en castellano y 13 en euskera, frente a los 71 y 5 en cada una de las dos modalidades de la edición 2010.

El jurado ha destacado la gran calidad y nivel poético de las obras presentadas, que hacen que el certamen se haya consolidado en poco tiempo como un referente en el panorama de la poesía actual. Destacan además, el hecho de que se trata de un premio abierto a todas las tendencias líricas, como lo muestra la variedad de estéticas y temáticas de las obras presentadas.

La entrega de galardones ha tenido lugar HOY viernes, a mediodía, en el Salón Árabe del Ayuntamiento de Bilbao, con la presencia del alcalde Iñaki Azkuna e Ibone Bengoetxea, concejala de Cultura y Educación y presidenta del jurado, además de otros miembros del tribunal y las personas premiadas en esta última edición.

Junto a Sabina De la Cruz, Presidenta de la Fundación Blas de Otero y viuda del poeta a cuya memoria está dedicado este premio literario, los escritores José Fernández de la Sota y Luis Alberto Cuenca y el crítico literario Juan José Lanz han ejercido como miembros del jurado en la modalidad de castellano.

“La ruta de la sed” constituye, según la valoración del jurado, un poemario de calidad tanto en su contenido como en su forma, destacando las alternancias rítmicas y el buen manejo del lenguaje simbólico y metafórico. Así, añaden que se trata de un libro, en el que la ternura y el vigor se conjugan y donde la poesía nunca deja de estar en contacto con la vida. “La ruta de la sed” está dividido en tres partes, que van de la oscuridad hacia la luz, en un camino en el que la gravedad sabe convivir con la ironía de modo natural.